miércoles, enero 25, 2017

El muro de Trump, visto desde Berlín

Foto del Estudio 3.14 que diseñó el muro rosa + prisión como anti-propuesta contra el muro de Trump

Después de estar contestando varias preguntas con mis colegas periodistas alemanes y extranjeros en Berlín, me atrevo a hacer algunos comentarios sobre cuán viable veo la propuesta de hacer un muro en la frontera entre Estados Unidos y México.

Esto lo hago también desde una ciudad que estuvo dolorosamente dividida por un muro durante 28 años or un muro, con lo que tengo otro tipo de cimientos para pensar sobre la factibilidad de la construcción de esta pieza de ingeniería.

Trump anunció que este miércoles 25 de enero firmará el decreto que implicaría el comienzo de la construcción del muro: hasta no ver, no creer. Efectivamente, ese muro no es imposible de ser construido, pero hay demasiadas cosas que lo hacen ver improbable. Aquí los puntos:

1.- En la historia de la humanidad, después de la Gran Muralla china, el ser humano no ha construido ningún otro muro tan largo. En este caso serían casi 3 mil kilómetros de longitud.

2.- Las partes de muro que ya existen, no cuentan. Los más de mil kilómetros de barda y vallas que ya hay a lo largo de varios tramos de la frontera, no tienen las características del muro que quiere Trump. Habría que hacerlo todo de nuevo, por eso hay que hacer el cálculo con los 3 mil kilómetros.

3.- Para construir el muro se tienen que tomar en cuenta factores humanos y geográficos. La gente que labore en la construcción del muro tendrá que hacerlo a lo largo de 3 mil kilómetros de largo, en zonas mayormente despobladas y desérticas donde deberán de tener acceso a comida, agua, facilidades sanitarias, primeros auxilios, seguridad (contra las bandas de narcotráfico que sigan activas cruzando gente, drogas o abriendo nuevos caminos), y además se tiene que asegurar el transporte y/o vivienda de estas personas en estas zonas. Y estas zonas son, como ya dije, en gran parte desérticas, pero también con montañas, ríos, mucho calor que impide bien el endurecimiento de uno de los concretos planteados para la construcción, áreas protegidas...

4.- El super muro. Para evitar que haya túneles y que el muro sea brincado fácilmente, hay estudios que dicen que debe de tener de cimientos unos 1.50 metros de profundidad, además de unos 6 metros. La cantidad de concreto a utilizar para tal respecto está sobriamente calculada en más de 300 millones de pies cúbicos de concreto (esta cifra conviértala usted mismo por favor).

5.- ¿El costo final del proyecto? Ante la incertidumbre de cuántas personas podrían estar laborando ahí, a 8 o a 40 dólares la hora (dependiendo dónde consiga su mano de obra), y ante la variable cantidad de material utilizado, de permisos de construcción en zonas ambientales, no se puede decir si son 10 mil millones de dólares, 40 mil, 58 mil millones (las cifras hasta ahora utilizadas). Seguramente será mucho más caro y mientras se decide si México lo paga, será el erario estadounidense el que lo hará.

6.- Se ha citado (mucho de lo que detona este debate son citas no comprobadas de Trump) que el muro se pagaría con las #remesas. Aunque Trump logre tomar todas las remesas para saldar el pago de la construción, no alcanzaría la suma. En promedio al año se mandan 20 mil millones de dólares, y aunque no se sabe el costo correcto del muro, tendría que confiscar por lo menos dos años de remesas. Y tampoco sabemos si podrá confiscar las remesas, pues se enfrentaría a luchar contra secretos bancarios y litigios por violación de libertades individuales.

Pienso en la propuesta que hizo un estudio de arquitectos en México y me convencería todavía más: hacer un muro de color de rosa que facilite servicios carcelarios al mismo tiempo.

¿Podrá Trump de verdad hacer su muro?

sábado, marzo 12, 2016

El capitalismo destruye y mata.

Viejo edificio en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg: "el capitalismo rige, destruye y mata".

Corría el año de 2009. Un amigo me ofrecía comprar su departamento. Eran 90 metros cuadrados en una calle bastante deseada en el barrio berlinés de Kreuzberg, la Falkensteinstrasse. "Págame lo que nos costó, 120 mil euros", me dijo entonces.

Pero mi escasa visión inmobiliaria, la comodidad en la que yo estaba sumergido, y sobre todo mi falta -o nula- liquidez, me hicieron decirle que no. Lo ignoré de tal modo, que meses después ni recordaba su oferta.

Años más tarde, 2011-2012, todo mundo hablaba de la burbuja inmobiliaria de Berlín. Los precios crecían como la espuma de la leche herventada. La gente estaba adquiriendo departamentos y edificios enteros por tres razones: 1.- porque Berlín se hacía más "sexy" y muchos querían simplemente vivir ahí; 2.- porque era atractivo hacer negocio con ellos, lo barato de los inmuebles "llamaba" a hacer más dinero con ellos, y muchos daneses y nórdicos lo aprovecharon; y 3.- porque gente de los entonces llamados "países en crisis" (los PIIGS, Portugal, Italia, Irlanda Grecia y España) buscaba salvar sus ahorros invirtiéndolos en Alemania, entonces y hasta ahora estable financieramente.

En 2012 entrevisté a una agente inmobiliaria, ella misma de Italia y ella misma una persona que tuvo que sacar su dinero de su país para salvaguardarlo. Su negocio florecía al grado que tuvo que meter a su familia y amigos en ello para que le ayudarán a comprar y administrar bienes inmuebles, sobre todo en Berlín. Después de la entrevista, se me antojaba ser parte del negocio. Y fue cuando me acordé de la oferta de mi amigo, así que le pregunté a esta agente en cuánto calculaba el precio de aquel departamento de la Falkensteinstrasse. Me contestó que por lo menos unos 300 mil euros. "Y subirá en los próximos años", añadió. Mi liquidez seguía igual, así que no podía ponerme a soñar, y más bien comencé a preocuparme para que esta escalada se detuviera. Los daños colaterales por la alta especulación de los bienes inmuebles los iba a empezar a sufrir cualquier gente.

Y más o menos así ha sido desde entonces.

Las rentas están por los cielos. En 2014 intenté mudarme dentro de este afamado barrio de Kreuzberg, y en uno vecino, Neukölln. El metro cuadrado para renta ya había subido de entre 6 y 7 euros con gastos de calefacción, a 12 y 13 euros en 10 años. Una agente inmobiliaria que me mostraba unos departamentos, otra diferente de la que entrevisté, me argumentó que la razón de la subida era una sola: "porque se trata de Neukölln", "porque se trata de Kreuzberg". Hipsterismo en su máxima expresión. Especulación al más puro estilo capitalista destructivo.

Y parece no tener fin.

Hace unos días visité a unos amigos en el barrio de Friedrichshain. Un barrio vecino a Kreuzberg y Neukölln que, después de haber padecido la falta de renovación de su época en Berlín del Este, y después de barrio Okupa, se ha estado renovando para convertirse en una zona burguesa y de nuevas familias modernas. Estos amigos compraron un departamento en uno de esos edificios renovados en 400 mil euros. Ahora el departamento vecino busca dueño por 900 mil euros (150 metros cuadrados).

"Nadie venía a ver el departamento", me dijo mi amigo. Con justa razón, añadí. Pero desde hace unos días ya han visto que hay grupos de gente interesados en ver el departamento. ¿La razón? Rebajaron el precio de venta a 800 mil euros.

¡100 mil euros de oferta!, lo que casi costaba un departamento de tamaño decente hace algunos años en Berlín.

jueves, diciembre 31, 2015

Refugiados: bienvenidos a la guerra pirotécnica de Occidente


En la mayor parte del mundo se celebra la entrada del Año Nuevo con fuegos artificiales. Berlín no es una excepción, pero muchos tildan la celebración como un estado de guerra. 

La gran fiesta se realiza a los cimientos de la Puerta de Brandeburgo. En el resto de la ciudad hay otros distintos puntos donde gente particular se encarga de su propia fiesta de fuegos artificiales. Los espectadores, turistas y locales, se convierten en cómplices y "truenan sus propios cohetes".

Casi cada calle de los barrios centrales de la capital alemana está llena de explosiones de colores cuyo clímax llega a las 00:00 horas del 1 de enero.

"Es como si fuera una guerra", me dicen muchas visitas que me ha tocado acompañar en esta fecha. Pirotecnia y meras explosiones polvorientas a ras de suelo se apoderan del ambiente.

Y no se trata sólo de estado de guerra vox populi, pues algunos pueblos y refugios de inmigrantes lo han reconocido prohibiendo el uso de los fuegos artificiales para proteger a los refugiados de posibles situaciones traumáticas. 

"La gente proveniente de zonas de guerra tiende a asociar los estallidos con disparos y bombardeos, y no con fuegos artificiales de las celebraciones de Año Nuevo", declaró a medios de información alemanes Christoph Soebbel, de una localidad del estado de Renania del Norte-Westfalia. En otros tres estados, algunos refugios han prohibido también el uso de los fuegos artificiales. 


En Berlín no se han prohibido pero en los aeropuertos de llegada hay anuncios pegados en las paredes que advierten de las explosiones pirotécnicas, de las explosiones a nivel de calle, de niños encendiendo cohetes durante todo el día -mucho antes de las celebraciones de medianoche-, y de ambulancias que pudieran entrar en servicio por accidentes causados por personas bajo las influencias del alcohol.

Refugiados: bienvenidos a la guerra pirotecnia de Occidente. 

lunes, junio 22, 2015

El taxi de los terroristas


Frecuentemente me encuentro gente en Berlín. En las calles, en los clubes, en el metro, en los parques, en la sauna, etc. Y hace poco se añadió otro lugar: un taxi.

Era el chofer del taxi. No fue tan difícil reconocernos. Me escuchó hablar en español y él se metió en la conversación. Eso me hizo atar cabos. La confianza lo llevó a presentarse como Rainer.

El encuentro podría haber sido más agradable. Habríamos podido hablar del clima, de cafés, de nuevos tipos de pasajeros, de nuevas tarifas de taxi, del “nuevo” Berlín gentrificado, #quéséyo. De los taxistas se aprenden los mejores chismes. Pero Rainer quería otra conversación. Algo de actualidad. 

Como asesinatos y suicidios.

Caímos en el caso de Andreas Lubitz, el copiloto suicida de Germanwings (por cierto, aquí un texto mío al respecto). Rainer recitaba las teorías que rodeaban al caso una por una, y al final dio una conclusión: nosotros, la sociedad, tenemos en parte la culpa de atentados terroristas como ese.

La conclusión de este taxista se basaba en un hecho raro, al menos todavía incomprensible para mí. Rainer me dijo que entre sus pasajeros ha tenido terroristas. Y que estos terroristas le han comentado de alguna forma sus planes. Pero como nadie los toma en serio, éstos terminan haciendo todo realidad.

“Esa gente busca primero ser escuchada y el resto de nosotros tendría que hacer algo más que tildarlos de locos", me dijo. Y continuó: “Este copiloto seguro que habló con alguien de sus planes. O alguien cercano a él debió de haber sospechado de lo que quería hacer. Y esas personas debieron de haberlo detenido”, comenta. Escuchado, entendido y detenido, esa era la lógica de Rainer.

Cuando me dijo quién era uno de sus pasajeros terroristas, me dejó boquiabierto. Se trataba de Anders Breivik, el asesino de ideología ultraderechista de Noruega.

"Él estuvo una vez en Berlín y en un viaje hacia el aeropuerto, yo creo que iba de regreso a su país, me dijo que había muchos extranjeros en su país y que planeaba acabar con ellos", recuerda.

Pero ahí no acabó todo. Después me dijo -casi orgulloso- que otro de sus pasajeros había sido ni más ni menos que Mohammed Atta. nada lógico si se recuerda que el comandante jefe de los aviones que se estrellaron en el World Trade Center vivía en Hamburgo. Pero... ¡¿Dos de estos grandes asesinos en el taxi de Rainer?!

Cuando le pregunté si los había podido reconocer  por su cara, contestó que no. Que los reconoció porque eran personas que le comentaban sus planes. Que Atta le habló de la opresión que ejercía el gobierno de Estados Unidos en pueblos árabes con sus guerras en Oriente Medio y que estaba pensando en hacer algo en contra, sin especificar entonces qué.

Atta terminó comandando aviones de pasajeros para usarlos como bombas contra la sociedad civil.
Breivik asesinó a adolescentes de un partido socialista noruego clamando una ideología ultraderechista. Él vive y según Rainer él promueve un movimiento en internet donde aconseja cómo escribirle cartas a Breivik en su confinamiento para hablar con él y no aislarlo por completo de la sociedad. Ese foro en internet sí existe.

***

Independientemente de la veracidad de las historias que Rainer nos cuenta, hay algo con lo que me gustaría quedarme: la idea de hablar con conocidos y desconocidos en una sociedad donde se teme perder el contacto humano fortuito, y escuchar las preocupaciones que tienen. Ser una especie de termómetros de la ciudad.

Es cierto que no siempre podemos hacer algo para evitar muchas catástrofes, pero la idea de intentarlo no suena tan descabellada. Y menos si ahora sabemos que los terroristas también toman taxi.

domingo, febrero 15, 2015

La Frauenkirche de Dresde: ¿por qué la destruyeron? ¿Por qué la reconstruyeron?


Las iglesias también experimentan el placer de la resurrección. Este fue el caso de Nuestra Señora de Dresde.

La Frauenkirche, como se la conoce en alemán, es un monumento de barroco rococó que había sido destruido hace 70 años durante los bombardeos de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, realizados un 13 y 14 de febrero.

Las razones de aquellos ataques son todavía discutidas, pero prácticamente desconocidas. ¿En qué sentido era Dresde un objetivo estratégico de los aliados? Se arrasó con una gran parte de la ciudad, por lo menos un 80 por ciento del casco histórico.

Casi todo ha sido reconstruido, incluyendo la iglesia. Y se podría decir que Dresde es ahora una de las ciudades más bellas de Alemania.

El caso de la iglesia es ejemplar. La Frauenkirche fue una de las iglesias protestantes más importantes en Europa. Edificada en el siglo 11 –con grandes remodelaciones en los siglos 16 y 18-, coronaba la entrada a la vieja ciudad de Dresde. “La campana de piedra”, así se la conoció desde entonces, pues es el único edificio sagrado en el mundo que tiene esa forma.

Después de que fue destruida, las ruinas quedaron apiladas ahí. La ex RDA las conservó a cielo abierto a manera de monumento de la Segunda Guerra Mundial. Después de la reunificación alemana fue uno de los grandes proyectos a emprender.

Y efectivamente. Fue una reconstrucción arqueológica para la que se necesitaron 13 años y 215 millones de dólares, de los cuales Estados Unidos y Gran Bretaña –los principales responsables de su destrucción-, junto con otros dos donantes, aportaron unos 100 millones. Se reutilizó un 40 por ciento de las piedras que la constituyeron originalmente, algunas de ellas en su posición original (habían sido marcadas previamente) y otras en diversas partes.
Mediante las tecnologías informáticas, los artistas de la reconstrucción crearon un modelo virtual generado a partir de fotografías históricas y dibujos arquitectónicos que les permitió pasear virtualmente por las bóvedas de la iglesia y visualizar su proyecto de trabajo.

"El único problema lo tuvimos con las pinturas del interior, porque sólo contábamos con una imagen, así que tuvimos que recurrir a varios testimonios hablados", habían dicho los encargados de la reconstrucción.

Las computadoras y programas que se utilizaron para hacer estos diseños tridimensionales u hologramas son los mismos que ayudaron a crear algunas maravillas de la tecnología –al menos así clasificadas en sus respectivos campos-, como el auto Viper de la Chrysler y el avión sucesor del Jumbo 747, el Boeing 777. Estos programas informáticos eliminan la necesidad de crear maquetas.

Cuando en 1992 se comenzó con la limpieza de los escombros, una de las primeras labores fue ubicar y marcar las piedras que se utilizarían para la nueva iglesia. Se construyó la parte baja, parte de la bóveda y aunque había planes para dejarla casi lista en el 2003, fue inaugurada el 31 de octubre del 2005, aniversario del día en que Martín Lutero publicó en 1517 sus 95 razones para oponerse a la forma en que se vendían indulgencias para construir la Basílica de San Pedro en Roma.

Hoy, más lejos de aquella fecha luterana, el ser humano reconstruye estos monumentos con tan de seguirle dando razón a su vida: la memoria.
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